Sobre qué escribimos

Este blog no es un catálogo con otra cara. Son las preguntas que nos llegan por WhatsApp y que terminamos respondiendo una y otra vez: qué tela conviene para lo que vas a cargar, cómo lavar un tote bag de lona en algodón sin que pierda la forma, y por qué en Colombia llamamos tula, bolso y tote bag a cosas que no son iguales. Escribimos desde el taller, con lo que aprendemos cosiendo.

Telas

Trabajamos con tres telas de algodón muy distintas y la diferencia se nota desde el primer día de uso. La lona es la más gruesa: se teje apretada, tiene gramaje alto y el bolso se sostiene solo, así que aguanta el computador, la botella de agua y el mercado liviano sin deformarse. La manta es más suave y liviana, cómoda para el día a día cuando no cargas peso. La crea tiene una caída distinta y una textura más marcada, y envejece con un aire más artesanal.

A eso se suman el lino, que usamos como segunda tela para dar estructura, y el forro interior en Supernylon W/R con acabado antifluido. Ninguna de las tres es mejor que las otras: depende de lo que vayas a meter dentro y de cuántas horas al día lo lleves encima.

Cuidados

Un tote bag de algodón bien confeccionado dura años, pero el lavado es lo que más rápido lo arruina. La regla es simple: lávalo solo cuando tenga manchas visibles o mal olor, no por rutina. Lavar de más desgasta las fibras y destiñe el color, sobre todo en los modelos teñidos en Bogotá, donde el tono ya varía de una pieza a otra.

Lávalo a mano con agua fría y jabón neutro, sin lavadora y sin secadora. Sécalo a la sombra y en posición extendida para que no se deforme, y si queda arrugado, plánchalo del lado de adentro. Los modelos con bordado, encaje o cuentas piden todavía menos agua: un trapo húmedo sobre la mancha suele bastar y no pone en riesgo el hilo. Cada pieza sale del taller con su etiqueta de cuidado.

Tula, bolso o tote bag

En Colombia los tres nombres conviven y no significan lo mismo. La tula es tejida en fique, una fibra natural que se trabaja en varias regiones del país; es artesanal, resistente y muy nuestra, pero al ser tejida no tiene estructura y lo que metes dentro se marca por fuera. «Bolso» es la palabra paraguas: cabe cualquier cosa, desde un bolso de cuero hasta uno de tela.

El tote bag es un formato concreto: rectangular, de boca ancha, con dos asas cortas para llevar a mano o al hombro y sin cierre. Saber cuál estás buscando cambia lo que vas a encontrar, y también lo que deberías pedirle: a una tula no le exijas que se sostenga sola, y a un tote bag de lona no le pidas el tejido de una tula.

Cómo elegir el tuyo

Empieza por el peso que vas a cargar, no por el color. Si el bolso va a llevar computador, libros o mercado liviano, necesitas lona: es la única de las tres telas que se sostiene sola y no se deforma con el uso rudo. Si lo que llevas es la cartera, el almuerzo y poco más, la manta y la crea son más livianas y cómodas de doblar.

Después mira las asas y la costura, que es donde primero falla un bolso barato: las nuestras son de doble vuelta y van rematadas para que aguanten el tirón. Y por último el acabado: los modelos con bordado, encaje o cuentas son los que menos lavado toleran, así que si buscas un tote para todos los días, elige uno liso y deja los trabajados para las ocasiones en que quieras que se note.